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ENTREVISTA A ARGENTINA MÉNDEZ. 2ª PARTE

Dicen quienes la conocen bien que Argentina sabe disfrutar de las cosas, de los momentos y de lo que le rodea. La lista de las cosas con las que disfruta es extensa, pero hay algo que es especial. ‘Su gente’. Cuidar de ‘su gente’ es importante para ella.

¿Y cómo cuidas de tu gente? ¿Cómo es tu labor?

Soy naturópata. Doy mis tratamientos naturales a través de las plantas, pero, además de esta faceta, también doy energía. Tengo un don, o como lo queramos llamar, que se transmite a través de las manos. Y entre otras cosas, preparo agua. El caso es que, normalmente, las personas que vienen para una sanación, se implican y yo también lo hago. Muchas veces, la parte física está relacionada con cuestiones espirituales. Hay una parte real que se puede sanar, pero también puede haber una somatización, una parte espiritual. Aquí es cuando empezamos a hablar otras cosas, las personas me van expresando sus preocupaciones, sus angustias, sus miedos… Y así empezamos a trabajar ambas cosas. Trabajamos la parte terrenal, la parte física, y la parte del alma. Para mí, por cierto, esto es lo principal. Si no sanamos el alma…

¿Cómo hacemos eso?

Hay que trabajar en conocerse, hay que abrirse. En este momento, por ejemplo, me está llegando mucha gente con necesidades del alma. Necesitan que les oriente espiritualmente, que les oriente en la vida o saber cual es el cometido, su cometido. Todos en esta vida tenemos un cometido, puesto que todos somos energía. Mi cometido ha ido cambiando de lugar, de Alicante me mudé a Madrid, pero también he estado en Santander. En San Sebastián mi cometido está enfocado a trabajar o ayudar a la gente desde el alma. El mensaje que recibí fue claro: el País Vasco necesita luz y tú tienes que ir a ayudar y transmitirles esa luz, esa fuerza y esa esperanza.

Hablas del Alma y justamente ALMA, así se llama un nuevo proyecto que tienes entre manos…

Así es. Mira, hace muchísimos años, Eli, una amiga, me comentó una idea. Le dije que sí, que contara conmigo, que cuando surgiera todo ahí estaría. Han pasado los años y con todo este proceso de cambio que estamos viviendo y la energía que ha vuelto, tenemos que hacer ese proyecto. Es el momento. A mí me ilusiona mucho. Creo que con ALMA, nuestra asociación, vamos a tocar muchas cosas.

Vamos a empezar con gente joven, pero tiene que haber una frecuencia, y poco a poco irá entrando gente porque con estos cambios tan profundos que estamos teniendo, y que se van a producir, estamos entrando en una oscuridad muy potente. Creo que la gente va estar muy tocada de corazón, con muy poca esperanza y nosotras tenemos que ayudar a que vuelvan a tener esa esperanza. No fe, esperanza. Al final, uno puede creer o no, pero si no tienes esperanza en algo, no tienes nada. Estás apagado, en la oscuridad. El proyecto, entre otras cosas, se basa en ayudar y aportar calma y sosiego.

¿Y cómo lo vais a hacer?

Creo que cada una con nuestra idea y con nuestra formación podemos hacer muchísimo. Yo quiero trabajar la parte más espiritual a través de encuentros, por ejemplo. Por eso los llamo ‘encuentros del alma’ porque me gustaría congregar a determinadas personas y hacer meditaciones o simplemente encuentros para charlar y contar nuestras cosas. Así, encontraré la forma de enseñar o ayudar.

También, en ese sentido, el trabajo de Mari Carmen será fundamental. Como psicóloga es muy importante en ese proyecto. No sólo por el estupendo trabajo que hace con los jóvenes, sino porque su contexto es necesario. Ella tiene esa buena conexión. La verdad, creo que el grupo que somos, somos las que tenemos que ser. No concibo el proyecto de otra manera.

Hablas de ayudar a otras personas y tu energía envuelve, pero… ¿hay hueco para Argentina en esta energía?

¡Por supuesto! Quien me conoce bien dice que me cuesta desconectar, pero es que si yo le digo a alguien que voy a estar al tanto de alguna información, es que voy a estar al tanto. Voy a estar ahí. Y así me perciben mis pacientes, mi gente. Si digo que voy a estar, estoy. Mis noches son para trabajar espiritualmente y llegar a las necesidades y preocupaciones de mis pacientes. Durante el confinamiento ha sido difícil seguir cerca de mi gente, no te voy a engañar, pero Eli y Maitane me han ayudado muchísimo con las nuevas tecnologías. Así, solo con un ‘ok’ de whatsapp he podido transmitir esa tranquilidad, ese ‘estoy aquí’.

Pero aunque parezca que trabajo todo el tiempo, no es así. Mira, me encantan los perfumes, montar a caballo, la ropa, el deporte… Y, ¿sabes? Lo que más me gusta es disfrutar de las buenas compañías y viajar. Ay, viajar me apasiona, me lo paso bomba. A mí dame viajes en vez de joyas. (Ríe) Y también me gusta la cocina. Mira, eso es algo que también vamos a trabajar en Alma: la buena alimentación.

Ya estás trabajando de nuevo…

(Risas) No, de verdad, es que disfruto mucho de lo que hago. Eso es así, no lo puedo evitar. Mira, hoy he ido a la peluquería, he intentado que mi hija no hiciera un bizcocho fit y no uno de cuatro chocolates, he estrenado estos botines que me compré en INMA… Soy materia, puedo desconectar y estoy feliz.

 

Dicen que disfrutar es una actitud, un estado. Y ese es el de Argentina, que además consigue que quienes están a su alrededor también lo hagan. Así es su energía. Así es ella.

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